Controlar la humedad

Cuando hablamos de mejorar el confort en el hogar pensamos siempre en la temperatura. Por ejemplo, cuando alguien en verano enciende el aparato de aire acondicionado tiene en cuenta normalmente la temperatura, pero hay otro valor casi tan importante como los valores en el termómetro, se trata del vapor de agua en el aire. Controlar la humedad relativa en interiores puede ser clave para mejorar la sensación de bienestar en casa, ¿cómo nos afecta?

Hay que tener en cuenta que muchos de los medios tradicionales de climatización no modifican los valores de la humedad, sino que cambian simplemente la temperatura. El aire acondicionado emite aire frío y la calefacción lo calienta, pero la humedad relativa se mantiene en los mismos valores.

Debido a la humedad relativa en el ambiente, podemos notar los siguientes efectos:

  • Mayor sensación de calor en verano.
  • Dificultad de refrigerar naturalmente una estancia.
  • Sudor muy habitual, ya que el vapor de agua en el ambiente no permite la sudoración de manera eficiente.
  • Un frío más intenso en invierno y en interiores.

Además de ello, la humedad relativa puede dañar los muebles o las paredes y también afectar negativamente al interior de nuestros hogares. Peor aún peor, el exceso de vapor de agua en el aire es una fuente de problemas de salud. Desde el asma hasta complicaciones respiratorias, la humedad puede afectar negativamente a quienes habitan una zona afectada.

¿Qué valores de humedad están en unos baremos aceptables? Para ello, hemos de calcular la humedad relativa en el ambiente, que de manera técnica es la “masa de vapor de agua en el aire por volumen dividida por la masa de vapor de agua por volumen en el punto de saturación a la misma temperatura”. Pero más allá de la explicación técnica, nos sirve con saber los valores y conocer cómo afectan.

Podemos considerar que el punto de saturación será el 100%. La humedad relativa será menor, y puede decirnos aspectos clave en un edificio. Por ejemplo, si queremos secar la ropa nos será muy difícil si está al 70%, que será un valor elevado. Pero si está por debajo del 30%, notaremos sensación de sequedad.

Los valores recomendados para controlar la humedad relativa en el hogar son los siguientes, según el RITE:

  • Durante el invierno, la humedad relativa ha de situarse entre un 40% y un 50%. La temperatura ideal sería de 22ºC.
  • Durante el verano, la humedad relativa debería de colocarse entre el 45% y el 60%, con la temperatura un par de grados más.

Entonces, si en verano tenemos una humedad en el ambiente de un 70% o un 80%, sin duda estaremos frente a un exceso, que será aún mayor en invierno. En ese caso, las inclemencias serán mucho más notorias, el confort en casa mucho más debilitado y además se podrán provocar problemas de salud entre las personas que habiten el hogar.

 

¿Cómo controlar la humedad relativa en el hogar?

 

Teniendo en cuenta los efectos dañinos del vapor de agua en el aire dentro de nuestras casas, lo primero sería controlar la humedad relativa sabiendo el valor más o menos exacto que tenemos. Para ello, existe el higrómetro, más conocido como medidor de humedad, que de manera muy sencilla nos da los valores más o menos exactos de humedad relativa.

Si tenemos un valor de vapor de agua en el aire mayor de los recomendados -en nuestro país es más común el exceso de humedad que una necesidad-, es recomendable tomar medidas para solventarlo como las siguientes:

  • Abre las ventanas si no tienes un sistema de ventilación, sobre todo en invierno cuando es común que estén cerradas durante mucho tiempo. La ventilación es fundamental para eliminar la humedad, por lo que si no tienes otra opción al menos hay que dejar que entre el aire de la calle.
  • No cubras las zonas afectadas por la humedad. Si los zócalos del suelo o las paredes muestran rastros de humedad, lo peor es taparlos o pintar encima de ellos. Deja que se aireen y respiren esas zonas de la casa.
  • Evita tender la ropa dentro de casa, aunque sea invierno o llueva. Trata de hacer la colada en los días soleados o secos para evitar tender en interiores.
  • El bicarbonato sódico o la sal pueden ayudar a mejorar una zona afectada por la humedad.
  • Si en casa siempre hay una gran humedad, puedes comprar un deshumidificador que eliminará el vapor de agua en el aire. Con eso, la sensación de comodidad será mayor.
  • La mejor solución es instalar un sistema de ventilación mecánico que renueve el aire. En combinación con el deshumidificador podemos mejorar las condiciones climatológicas de nuestra casa.

No podemos dejar de controlar la humedad en el hogar, ya que las consecuencias del vapor de agua en el aire son nefastas para todos nosotros. Desde abrir las ventanas hasta instalar un sistema de ventilación mecánico o hacerse con un deshumidificador, toda acción es importante para combatir la humedad.