disconfort

Cómo evitar el disconfort mediante la utilización de sistemas de ventilación

Ventilar el interior de una vivienda permite evitar que la humedad y las sustancias nocivas se acumulen en el interior, manteniendo así unos niveles de salubridad y confort aceptables para las personas. Una persona exhala alrededor de 10 litros de líquido al día y 19 litros de CO2 cada hora a través de la respiración. Además el aire se contamina con los olores, el humo, los formaldehidos y otras sustancias presentes en el ambiente. En una vivienda sin una adecuada ventilación, todas estas sustancias permanecen y se acumulan en su interior a lo largo del tiempo, provocando la proliferación de bacterias, moho y ácaros. Estos microorganismos producen problemas de salud como irritación de nariz, garganta y ojos, mucosidad, dolor de cabeza, cansancio o rinitis crónica. Esta falta de salubridad afecta especialmente a los niños ya que la acumulación de CO2 por encima de 1.200 ppm disminuye la capacidad de aprendizaje en un 30%.

Limitarnos a abrir una ventana que no proporciona una ventilación cruzada, sólo provoca una disminución considerable de la temperatura interior, mientras que la calidad del aire mejora muy lentamente. Se produce un elevado consumo energético que no se ve equilibrado con un nivel aceptable en la calidad del aire. Por lo tanto sólo estamos provocando elevados consumos energéticos y disconfort. El nivel de aislamiento en España hasta hace poco tiempo era realmente bajo. Una ventana cerrada no evitaba la entrada de aire sino que las filtraciones a través los marcos de puertas y ventanas constituían por si solas un sistema de ventilación natural “espontáneo” para las viviendas. Sin embargo, las nuevas directrices europeas de eficiencia energética ha llevado a mejorar sustancialmente los niveles de aislamiento térmico tanto en muros como en ventanas y cerramientos. Este dato, positivo desde el punto de vista del ahorro energético, conlleva la acumulación de sustancias nocivas como las citadas anteriormente en el aire de los recintos cerrados. Por lo tanto aislar mejor conlleva necesariamente ventilar de una forma eficiente.

 

Sistemas de ventilación mecánica. Ventilación mecánica de doble flujo

La ventilación mecánica se produce mediante el funcionamiento de equipos electro-mecánicos que facilitan un flujo constante y regulado de aire en el interior de los locales. Esta circulación del aire se suele hacer mediante un proceso de admisión mecánica acompañada de un proceso de extracción que puede ser mecánica o equilibrada. Los sistemas de ventilación mecánica de doble flujo incorporan sistemas de recuperación de calor. En verano este sistema es capaz de enfriar el aire procedente del exterior para introducirlo en la vivienda a 22ºC, gracias a la extracción  del aire contaminado del interior. Esta transferencia de calor desde un flujo de aire hasta el otro, se produce gracias a que en ningún momento se mezclan los dos flujos de aire procedentes del exterior y del interior de la vivienda. En invierno el proceso se realiza de manera inversa, de forma que el aire procedente del exterior se introduce a 19ºC. El intercambiador de calor convierte este sistema de ventilación en el más eficiente ya que además de un notable ahorro energético el sistema garantiza unos niveles de humedad y temperatura adecuados.

 

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