Ventilación en el trabajo

Es fácil reconocer oficinas y centros laborales en los que, desgraciadamente, no se respira un buen ambiente. Pero no nos referimos a las relaciones entre los diferentes trabajadores, sino al aire que se respira, de manera literal. Y eso es un error, ya que la calidad del aire afecta notablemente entre quienes se encuentran en interiores. ¿De qué manera? Un aire de baja calidad puede empeorar el estado de ánimo, el rendimiento y también favorecer enfermedades y la irritabilidad. Para resolverlo, la mejor opción es apostar por la ventilación en el trabajo. Un buen sistema mecánico de renovación del aire puede ayudar -y mucho- a los trabajadores y a la empresa.

Una de las principales premisas que se estiman en el ambiente profesional es que el aire de calidad puede mejorar el rendimiento de los trabajadores. Según los científicos de la Universidad Técnica de Dinamarca, “una buena calidad del aire puede mejorar la productividad en un 10%”. Sin duda, un gran motivo para evitar la excusa común del coste de instalación de un sistema de ventilación en el trabajo.

No obstante, el principal motivo por el que es necesario un sistema de ventilación mecánico en lugares de trabajo es por la salud de los trabajadores. Y eso, igualmente, es positivo para los centros laborales, ya que respirando un aire de calidad se contraen menos enfermedades, lo que supone también un descenso de las bajas laborales.

¿Qué puede ocurrir en un edificio laboral si no hay una buena ventilación?
  • Sensación de agotamiento, peores habilidades cognitivas.
  • Aumenta la posibilidad de aparecer reacciones alérgicas.
  • Cansancio generalizado y dolores de cabeza.
  • Irritación de la garganta y escozor en los ojos.

La calidad del aire en interiores en entornos laborales depende mayoritariamente de la ventilación en el trabajo. Los sistemas mecánicos pueden combatir los principales contaminantes del aire que pueden originarse en los centros profesionales. Normalmente, los principales causantes de un aire de mala calidad en el trabajo son:

  1. La localización del edificio. Si se encuentra cerca de grandes avenidas o autopistas puede verse afectado el inmueble por muchas fuentes de polvo y partículas. Las zonas de obras también son muy contaminantes.
  2. Materiales peligrosos.  Algunos tipos de plásticos en interiores y de materiales específicos, como el amianto, pueden empeorar la calidad del aire y resultar dañinos para nuestra salud.
  3. Mala circulación del aire. Si no se ventila bien, en una estancia en interiores puede originarse lo que se conoce como aire viciado, que afectaría notablemente a la salud de los trabajadores.

La calidad del aire interior depende notablemente del sistema de ventilación y de que sea capaz de reemplazar el aire que ha perdido calidad con aire fresco. También puede evitar la formación de humedad y eliminar la presencia de contaminantes en el aire. Además, puede ser capaz de mejorar la eficiencia energética del edificio y también ofrecer una climatización más sostenible que la de los sistemas tradicionales de calefacción o aire acondicionado.

 

Mejorar la ventilación en el trabajo y en entornos industriales

 

La ventilación en oficinas es muy importante, pero en otros entornos profesionales la calidad del aire puede ser aun más problemática. Por ejemplo, en la ventilación en entornos industriales. En estos casos, es importante poder prevenir incendios y problemas con explosivos. Igualmente, la contaminación suele ser mucho mayor en este tipo de centros de trabajo. Además, la industria genera mucho calor y humedad, por lo que han de mantenerse estos valores en una escala razonable.

Tanto en entornos profesionales complicados como en oficinas, la ventilación en el trabajo puede asegurarse mediante las siguientes acciones:

  • Minimizar los procesos que generen calor y que produzcan vapor de agua. Por ejemplo, pueden usarse pantallas frente a las fuentes de calor.
  • Aumentar la renovación y circulación del aire interior si se ensucia con frecuencia.
  • Instalar sistemas de ventilación mecánica. Además, si hace calor una renovación del aire a mayor velocidad puede facilitar la refrigeración.
  • Si se trata de oficinas, la instalación de un sistema de ventilación de doble flujo puede además de renovar el aire ayudar a combatir las bajas temperaturas en invierno y el calor en verano. Al introducir aire del exterior, se produce un intercambio con el aire que se extrae y se realiza una climatización de alta eficiencia energética.
  • La ventilación de doble flujo, además, insufla aire constantemente filtrado. En ningún caso el aire del exterior entra en las estancias tal y como está fuera del edificio. Todo el aire es filtrado, por lo que se respira mejor en interiores que en exteriores.
  • La temperatura en interiores no ha de ser muy elevada en invierno ni muy baja en verano, como suele ocurrir a veces con los excesos en el uso de los equipos de calefacción y aire acondicionado.

Si logramos controlar la ventilación en el trabajo podremos mejorar la condición de los trabajadores, a la vez que la productividad y el rendimiento aumentarán gracias a un aire de mayor calidad.