Ventilación natural

La ventilación es imprescindible en los edificios actuales. Si bien en el pasado la renovación del aire se producía incluso en estancias cerradas -debido a las filtraciones generadas en paredes, puertas o ventanas-, en la actualidad los edificios incorporan sistemas de aislamiento térmico que impiden que el aire exterior se introduzca de manera no deseada. De esa forma, se logra una mayor eficiencia energética y tenemos mejores condiciones de habitabilidad: sufrimos menos el calor o el frío en interiores. Pero necesitamos de sistemas que garanticen la renovación del aire, ya sean soluciones de ventilación natural o mecánica.

Para la necesaria renovación del aire -sin la cual podemos sufrir problemas de salud en el hogar- podemos utilizar sistemas mecánicos o naturales. Las principales diferencias son:

  1. Sistemas de ventilación mecánica. Son aquellos en los que al menos la extracción de aire se realiza de manera mecánica, mediante ventiladores. La admisión de aire puede realizarse a través de rejillas que conectan con el exterior, o también puede hacerse de manera mecánica, lo que sería la ventilación de doble flujo, la solución más completa para garantizar el correcto flujo de aire en interiores y mejorar la eficiencia energética con recuperación de calor.
  2. Sistemas de ventilación natural. En este caso, se trata de una solución de ventilación pasiva, ya que no se utilizan elementos mecánicos. El gasto es nulo, ya que la circulación y renovación del aire se realizan de manera natural.

En la actualidad, el Código Técnico de la Edificación especifica en el Documento Básico HS3 que todas las nuevas licitaciones de edificios han de contar con al menos un sistema de ventilación híbrido, que es aquel que cuenta con aspectos mecánicos y naturales, por lo que podemos decir que no podemos depender exclusivamente de la ventilación natural.

¿Significa eso que debamos abandonar los sistemas naturales de ventilación? Para nada. Ante todo, porque podemos combinarlos con soluciones mecánicas para mejorar la eficiencia energética y depender menos de las soluciones mecánicas. Igualmente, los sistemas híbridos usan muchos elementos naturales, por lo que la ventilación natural aún tiene mucho que decir. Además de ser una gran opción en la rehabilitación de edificios antiguos.

 

¿Qué es la ventilación natural?

 

Aire ventilación natural

Podríamos decir ante todo que la ventilación natural es un fenómeno espontáneo, ya que no podemos controlar cuándo se pone en funcionamiento ni con qué condiciones. Además de ello, es también una solución pasiva, ya que no debemos de poner nada en marcha para ello. Eso tiene la ventaja de que no incurre en ningún coste energético, por lo que es totalmente ecológico.

En la espontaneidad de la ventilación natural no podemos elegir cómo ventilar ni cuándo hacerlo. Es por ello que pueden producirse situaciones de exceso y otras de una falta de renovación del aire. Porque el control del aire y de la temperatura en exteriores es algo que no puede controlarse. Y es precisamente por eso que desde la administración se especifica que el mínimo requerido a nivel legislativo es el de la ventilación híbrida, ya que nos ofrece los beneficios del sistema natural mientras resulta suficiente, dejando a las soluciones mecánicas para aquellas situaciones en las que no es suficiente con la ventilación natural.

Las fortalezas y debilidades de la ventilación natural son básicamente las siguientes:

  1. No supone ningún coste. A nivel energético, la ventilación natural es pasiva y no genera gasto alguno. En condiciones óptimas, podemos lograr confort en el hogar de manera totalmente ecológica. Si nos encontramos en zonas de viento es posible que podamos aprovechar esta circunstancia.
  2. Sin embargo, no tenemos control alguno sobre la ventilación natural. Y eso puede suponer un problema en el hogar, ya que si no se produce una renovación del aire cuando es preciso podemos sufrir problemas respiratorios u otros provocados por problemas como la humedad o el aire viciado.

Es por ello que es más interesante tener en cuenta la ventilación natural cuando tenemos opción de usar sistemas mecánicos en caso de que las condiciones meteorológicas no sean las adecuadas.

 

Tipos de ventilación natural

 

aire puro ventilación doble flujo

La diferencia de presión entre dos zonas, el ascenso del aire caliente o simplemente el paso del viento. Estos tres fenómenos son los mayoritarios en la renovación del aire mediante la ventilación natural. Si bien se trata de un fenómeno pasivo que ha de producirse de manera natural y en el que no podemos interferir, sí que podemos facilitar su formación o la eficiencia que necesitamos.

Algunas de las técnicas que pueden ayudarnos en la ventilación natural para potenciarla o aprovechar mejor sus opciones son las siguientes:

  • Ventilación cruzada natural. Si alguna vez has abierto una puerta que diera al exterior y cuya ubicación fuera frente a una ventana abierta, seguro que notaste una gran corriente de aire. Este fenómeno es el de la ventilación cruzada, cuyo funcionamiento es el de crear una gran corriente de aire entre dos puntos enfrentados que comunican con el exterior. La ventilación cruzada puede planificarse desde la arquitectura del edificio, y su uso es indicado en climas cálidos. Y es que no solo renueva el aire de dicha estancia, sino que este tipo de ventilación natural logra reducir constantemente la temperatura y ante todo la sensación térmica gracias al paso del aire. Sería como tener un ventilador de gran tamaño que pudiera enviar el aire a través de toda la estancia.
  • Ventilación natural inducida. En este caso, se intenta aprovechar el fenómeno del aire caliente que tiende a ascender. Esto es porque el aire caliente es más ligero que el aire frío, tanto en exteriores como en interiores lo normal es que el aire frío baje y el aire caliente suba. Se puede forzar la ventilación natural inducida mediante aberturas cerca del suelo para que el aire frío se introduzca en las estancias empujando el volumen de aire caliente hacia arriba. En las zonas superiores se colocan salidas de aire en el techo. Dicho sistema de renovación del aire de manera natural funciona muy bien en grandes estancias y zonas con una gran altura, sobre todo en climas cálidos.
  • Efecto chimenea. Se crea mediante una cubierta ventilada que se coloca como una pared frente a la pared principal, dejando un espacio para el paso del aire. Se colocan entradas de aire en la zona inferior de dicha fachada y salidas en la zona superior. El efecto chimenea es el fenómeno que se produce como respuesta al calentamiento de la capa exterior. La densidad del aire cambia y se produce un movimiento ascendente por convección natural, gracias a las diferencias de temperaturas. De manera similar a la ventilación natural inducida. En invierno permite calentar de manera sustancial las estancias y en verano sirve para refrigerar la vivienda.
  • Sistemas de enfriamiento evaporativo. Se trata de soluciones de ventilación natural únicamente para grandes edificios y centros de diseño arquitectónico complejo y, ante todo, en climas secos. En el enfriamiento evaporativo se utilizan grandes espacios de agua cerca de corrientes de aire, con una colocación específica frente a edificios con aberturas. El viento, tras pasar junto al agua, adquiere un porcentaje de humedad que garantiza una mayor sensación de frescor a los climas áridos.

A partir de aquí, se ha de tener en cuenta que las aperturas por donde llegue la ventilación natural tendrán una importancia máxima. Por ejemplo, la mayoría de ventanas solo ventilan al 50%, ya que lo más común es contar con dos hojas de vidrio deslizantes, por lo que en su apertura máxima solo se cuenta con la mitad de la ventana, ya que las dos hojas juntas ocupan la otra mitad. Si se pueden abrir las hojas con bisagras se logrará el 100% de apertura y por ello corriente de aire.

Sin embargo, lo más importante suele ser la colocación de las entradas y salidas de aire, ya que han de colocarse estratégicamente en función del viento que pase por dicha zona. Las puertas o los respiraderos en cada una de las estancias también tendrán importancia, por lo que es necesario un estudio integral del proyecto a tener en cuenta.

 

Retos de la ventilación natural

 

Purificador de aire

En los problemas que puede incorporar la ventilación natural está el hecho de que se depende de las ventanas. Los sistemas de ventilación mecánicos no solo renuevan el aire en la medida necesaria y de forma automática, sino que son capaces de hacernos olvidar del tiempo exterior, ya que funcionan con las ventanas cerradas, sin importar si hace viento o no. haga frío o calor.

La ventilación natural, en cambio, nos fuerza a abrir las ventanas en muchos casos. Eso hace que también suframos la polución exterior y que tengamos más exposición al calor y al frío en verano e invierno. Sin embargo, el gran problema de la ventilación natural es siempre la dependencia de la madre naturaleza.

La solución para estos casos es combinar sistemas naturales con mecánicos, lo que se denomina ventilación híbrida. Ya que en estas situaciones contaremos con una renovación del aire de manera natural mientras las condiciones lo permitan, y dependeremos de los sistemas mecánicos solo cuando sea estrictamente necesario. De igual manera, los sistemas naturales de ventilación son ideales cuando nos encontramos frente a una renovación, ya que muchas fincas antiguas ponen muy difícil la remodelación. Podemos tener en cuenta las posibilidades de la ventilación natural.

Hay que tener en cuenta que los sistemas de ventilación de doble flujo son la solución más avanzada de renovación de aire -por ejemplo las hipotecas energéticas ofrecen el mayor descuento por eficiencia energética solo si se instala una solución de doble flujo-, pero las opciones de la ventilación natural pueden tenerse muy en cuenta también para instalar alternativas que mejoren la eficiencia en el hogar sin necesidad de consumo energético.