ventilación forzada

La necesidad de ventilar un hogar o un edificio nos lleva a la elección de un mecanismo para la renovación del aire en interiores. No basta en la actualidad con abrir las ventanas, ni el aire se filtra con normalidad por paredes o puertas como antaño. Así que, ¿elegir entre ventilación natural o ventilación forzada? La primera hace uso de los recursos naturales, mientras que la ventilación forzada utiliza mecanismos mecánicos que permiten un mayor control de la renovación del aire.

¿Qué entendemos por ventilación forzada? Básicamente, es lo que también llamamos ventilación mecánica. Se trata de impulsar el aire desde el exterior hacia una vivienda o de extraerlo cuando no tiene la calidad suficiente o se ha contaminado. La opción más completa es la que es capaz de extraer el aire viciado a la vez que introduce aire filtrado, conocida como ventilación de doble flujo.

Existen dos tipos principales de ventilación forzada para la renovación del aire en interiores:

  1. La admisión de aire se realiza de manera natural, mediante rejillas de ventilación que conectan con el exterior. Mientras el aire entra en el hogar a través de dichas rejillas, el aire contaminado o el humo se extrae de manera mecánica.
  2. La segunda opción, conocida como doble flujo, es capaz de regular el flujo de entrada y salida del aire de manera completa.

El problema que pueden llegar a presentar los sistemas de ventilación naturales es que dependen de las características externas de climatología. Y si el viento no es suficiente o la humedad es demasiado elevada, son incapaces de ofrecer el necesario confort en el hogar y la salud del aire requerida.

En cambio, la ventilación forzada es capaz de introducir y expulsar de cada estancia el aire requerido de manera independiente a las condiciones meteorológicas, ya sea en interiores o exteriores. De esta forma, este tipo de ventilación es el único capaz de garantizar la calidad del aire necesaria en interiores.

En los sistemas mecánicos de ventilación, el flujo de aire está garantizado por los ventiladores que expulsan o introducen aire gracias a la energía eléctrica. Gracias a ello, se puede alcanzar el caudal necesario de ventilación, expresado en m3/s bajo la fórmula Q=Sv. En este caso, S es la sección, cuyas dimensiones se expresan en m2, y la velocidad se aplica en m/s.

El caudal ha de ser el requerido para garantizar el flujo de aire necesario, sin que eso suponga un perjuicio para los que habiten las estancias, ya sea a nivel de consumo energético o de ruido elevado.

La popularización de los sistemas de ventilación forzada nace de la necesidad de respirar un aire de mejor calidad en interiores, una realidad de la que también se hace eco la normativa. En el Documento Básico HS3 del Código Técnico de la Edificación se habla de la obligatoriedad de instalar un sistema de ventilación que al menos incluya algunas funciones mecánicas. Si bien en el pasado no se tenía en cuenta la calidad del aire interior, para mejorar nuestra salud en interiores no podemos dejar de lado este aspecto.

 

Tipos de sistemas de ventilación forzada

sistemas de doble flujo

Existen diferentes tipos de sistemas de ventilación forzada, si bien todos ellos incorporan en algún tramo ventiladores para la extracción o emisión de aire. Para complementarlos, se acostumbra a usar sondas de temperatura, humedad, contaminación o presencia.

Los principales tipos de ventilación forzada son:

  • Sistemas de ventilación híbrida. Incorporan algún tipo de ventilación natural. Son ideales en reformas de viejos edificios y también en zonas donde existan unas condiciones meteorológicas favorables a la ventilación. Usarán mecanismos naturales y, cuando no sea suficiente, extraerán el aire contaminado de manera mecánica.
  • Sistemas de ventilación mecánica de flujo simple. La introducción de aire se realiza mediante rejillas de ventilación que conectan con el interior. Dichas entradas de aire están en las zonas secas de los edificios, que son los salones o habitaciones. La extracción se realiza de manera mecánica, desde las zonas húmedas como son las cocinas o los baños.
  • Sistemas de ventilación mecánica de doble flujo. Son la opción más avanzada y de mayor calidad. Introducen el aire que resulte necesario en cada momento, siendo aire de la máxima calidad ya que es filtrado antes de llegar a las estancias. De la misma manera, extrae el aire de peor calidad o contaminado.

La mayor ventaja de los sistemas de ventilación de doble flujo es que son en su conjunto una respuesta de climatización total. No solo regulan el aire necesario en extracción y admisión, sino que pueden aumentar la temperatura del aire que entra en invierno y refrigerarlo en verano mediante un sistema de intercambio de calor. De esta forma, se ahorra en costosos sistemas de climatización tradicionales.

Los sistemas de ventilación forzada son la mejor solución para garantizar el confort en el hogar y también la salud, además de dar respuesta a la eficiencia energética, tan necesaria hoy en día.