extractores industriales

La ventilación de un local industrial consiste en la sustitución del aire interior inadecuado debido a su falta de pureza, presencia de contaminantes, temperatura inadecuada o humedad excesiva por otro exterior de mejores características. Cuando se trata de ventilar una nave industrial debe tenerse en consideración la ubicación de los aparatos de ventilación y los extractores industriales.

 

Diferentes sistemas de ventilación: extractores industriales

  • Si la ventilación va a realizarse por la cubierta deben preservarse las condiciones de estanqueidad, por lo que los extractores industriales incorporarán dispositivos especiales para cumplir con esta exigencia. Si se dispone de un entrada de aire, ésta tendrá un elemento de cubierta para evitar la entrada del agua de lluvia. En el caso de que se utilice un extractor de cubierta, estará provisto de una tobera de descarga que actúa también frente al viento así como una compuerta que impide la entrada de agua.
  • Cuando los aparatos de ventilación se ubican en las fachadas principal o posterior se puede extraer el aire directamente del interior de la nave o bien hacerlo a través de un falso techo en el caso de que forme parte de los cerramientos interiores. El espacio que queda encerrado entre la cubierta y el falso techo actúa como cámara de depresión que facilita la extracción uniforme del aire a través de las rejillas colocadas en su superficie. En el caso de que estos aparatos murales actúen insuflando aire en el interior de la nave, la colocan en un estado de sobrepresión. La ventilación a través de la cubierta también puede hacerse mediante una canalización rígida o flexible dispuesta en la parte alta del edificio recorriendo toda su longitud por el interior de la cubierta. En este caso la canalización debe disponer de aberturas de sección creciente para asegurar un caudal uniforme de ventilación.
  • Si la impulsión o la extracción se realiza por los cerramientos laterales se debe dividir el caudal total entre varios aparatos de ventilación,  para de esta manera repartir uniformemente el caudal de aire. Las bocas de impulsión disponen de deflectores de entrada de aire para evitar la entrada de agua de lluvia dentro del sistema. La mismo función cumplen las persianas alojadas en los extractores.

 

Control de la ventilación

Debido a las diferentes necesidades de ventilación en invierno y en verano será necesario suministrar el máximo caudal necesario en verano y al mismo tiempo reducir significativamente ese caudal en invierno. Esta misma variación en el caudal de aire impulsado y extraído tendrá que preverse en un régimen diario cuando las variaciones de temperatura en el interior sobrepasen unos valores predeterminados. Esta regulación del caudal puede realizarse por accionamiento manual de los ventiladores, actuando sobre el número de ventiladores en marcha o por regulación automática «todo o nada», variando la velocidad de giro de los aparatos. Este último sistema es el más fiable. Para su funcionamiento se emplea un temporizador horario que conecta los aparatos o bien los detiene a intervalos de tiempo fijados previamente en función de las estaciones del año o según las condiciones ambientales que se quieran obtener.

En cualquier momento ya sea por un descenso brusco de la temperatura (por el efecto de una tormenta por ejemplo) o por una fuerte subida, el sistema automático reaccionará de forma inmediata ordenando la puesta en marcha de los ventiladores proporcionando las condiciones de ventilación necesarias, y volverá a las condiciones iniciales una vez que haya desaparecido el efecto perturbador.

 

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