sustancias nocivas

¿Cuales son las sustancias nocivas que hacen imprescindible ventilar nuestras viviendas?

En cualquier tipo de edificio es necesario renovar el aire, aportar aire limpio y evacuar el aire contaminado. En espacios interiores mal ventilados se acumulan distintos tipos de sustancias nocivas como anhídrido carbónico, vapores, humos o malos olores. Además, un exceso de vapor de agua puede producir mohos y condensaciones. Las principales fuentes de sustancias contaminantes dentro de un edificio son:

  1. Aumento de la concentración de anhídrido carbónico procedente de la respiración.
  2. Humedad.
  3. Maquinaría y materiales de construcción como los retardadores del fuego, las pinturas, los pegamentos, los barnices y los detergentes.

El aislamiento y la estanqueidad cada vez más crecientes en los cerramientos exteriores de los edificios, hacen que estos contaminantes se acumulen y que sea necesario prever un sistema de ventilación eficiente, controlado y continuo. Esta ventilación no puede ser intensiva, sino controlada y continua. Muchas viviendas están gran parte del día desocupadas y no se ventilan adecuadamente. Otras, se mantienen cerradas y desocupadas en largos periodos de tiempo, durante los cuales la ventilación es inexistente.

 

Diferentes sistemas de ventilación

La ventilación natural se basa en el flujo de aire ocasionado por gradientes de presión y temperatura, sin necesidad de añadir medios mecánicos de extracción o impulsión. Este modelo puede resultar eficiente en algunos edificios, dependiendo de su situación y las variables bioclimáticas (variaciones de temperatura, frecuencia y dirección de los vientos, etc). En los modelos híbridos, existen medios de extracción mecánicos que garantizan una depresión aún cuando ésta no se origine por gradientes naturales. Un buen diseño del sistema y unas condiciones naturales apropiadas, lograrán un tiempo mínimo de funcionamiento de los extractores, contribuyendo a la eficiencia energética del edificio.

 

La ventilación en edificios de uso público

La conveniencia de ventilar adecuadamente los edificios se hace más patente en aquellos destinados a un uso no residencial:

  1. Edificios educativos
  2. Edificios sanitarios, asistenciales y geriátricos
  3. Centros deportivos
  4. Centros cívicos y culturales
  5. Edificios laborales y de oficinas

 

En los recintos de este tipo de edificios, la necesidad de ventilación por acumulación de contaminantes procedentes de sus ocupantes (fundamentalmente anhídrido carbónico), resulta mayor y se hace necesario utilizar sistemas de ventilación mecánicos de alto rendimiento, como puede ser la ventilación mecánica de doble flujo. Estos sistemas se adaptan a las necesidades y a la estética del edifico, que en muchos casos tiene un carácter singular.

En general, el ritmo al que se genera anhídrido carbónico es conocido y depende de la actividad metabólica. Dado que resulta el principal contaminante en un edificio de uso público, su concentración puede utilizarse para valorar la calidad del aire interior. El aire exterior contiene alrededor de 350 ppm de anhídrido carbónico, lo que se considera una calidad del aire alta. Hasta 600 ppm la calidad del aire interior es considerada media y el valor máximo es de 1.200 ppm, nivel a partir del cual aparecen molestias en los ocupantes. Para evaluar la necesidad de renovación de aire será necesario tener en cuanta:

  1. El índice de ocupación media previsto
  2. El tiempo de permanencia de los usuarios
  3. El volumen del recinto
  4. El uso que se hace del mismo (actividad metabólica de los ocupantes usuarios)

 

De una forma general y simplificada, un índice de renovación de entre 1.5 y 3 volúmenes/hora se considera mínimo o bajo (calidad del aire interior moderada), y de entre 3 y 6 volúmenes/hora, saludable (calidad del aire media-alta)

 

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