recalentamiento

La actual normativa promueve mejorar las prestaciones térmicas de las edificaciones. Para ello, restringe los valores de las transmitancias térmicas de la parte opaca de los cerramientos exteriores y acota los huecos de la fachada en función de la proporción hueco-opaco, de la orientación, la zona climática y la carga interna, con el fin de evitar el recalentamiento del interior. La nueva tendencia hacia los edificios de consumo casi nulo hace necesario volver a plantearse el diseño y las técnicas de construcción convencionales, siguiendo un modelo constructivo más sostenible. A continuación, te mostramos cuatro soluciones de mejora pasivas para reducir el recalentamiento sin hipotecar el confort de tu hogar.

 

Solución 1: mejora de las prestaciones térmicas de la envolvente

Si aumentamos el espesor del aislamiento térmico, mejoramos la transmitancia térmica de la fachada, lo que supone una mejora energética, pues disminuye la demanda de calefacción. Se estima que una fachada orientada a norte y con un aislante de 7 cm aumenta su transmitancia térmica un 13%. En el caso de la cubierta, la mejora se sitúa entre el 3 y el 4% para espesores de unos 8 cm de poliestireno extrusionado.

Pero no solo se debe tener en cuenta el aislamiento de las partes opacas, también se ha de tener en consideración mejorar las prestaciones de los huecos, aumentando la cámara de aire de los cristales, empleando vidrios de emisividad baja y carpinterías de clase 3, como mínimo, y aprovechando la inercia térmica de los materiales para acumular y regular las ganancias. Podemos reducir hasta en un 40% la demanda de la calefacción y en un 15% la de refrigeración mediante la instalación de carpinterías estancas (de clase 3) que minimizan las infiltraciones de aire.

 

Solución 2: control solar

Para reducir la demanda de refrigeración, podemos reducir la aportación solar empleando protectores contra la radiación, tanto en los huecos como en las partes opacas. Para reducir la demanda tanto de calefacción como de refrigeración, podemos aprovechar las ventajas que suponen los espacios de amortiguación térmica en fachada. Se estima que se puede conseguir una disminución de la demanda total de un 3% en edificaciones orientadas a sur y de un 5% para edificios orientados a norte.

 

Solución 3: acumuladores solares

El empleo de estrategias de acumulación solar, como el acristalamiento de espacios exteriores (terrazas), es una buena solución en invierno. En verano, sin embargo, si queremos evitar el recalentamiento de estos espacios, debe existir la posibilidad de prescindir de parte de este acristalamiento (vidrios abatibles o correderos), además de gozar de una correcta ventilación y un sistema de protección solar adecuado. También es recomendable aumentar la inercia térmica de la fachada para reducir la demanda total anual, aumentando el peso de la envolvente y el espesor del aislante térmico.

 

Solución 4: ventilación para evitar el recalentamiento

Si a las actuaciones de mejora de las prestaciones energéticas de la envolvente térmica y la protección solar le añadimos una tasa de ventilación interior, podemos reducir el valor de demanda de calefacción entre 3 y 6 kWh/m² y el de refrigeración entre 5 y 6 kWh/m², además de obtener una reducción considerable de emisiones de CO2. Ello se traduce en los siguiente: con soluciones pasivas se puede obtener una calificación energética B o A.

 

Las estrategias de mejora pasivas posibilitan la distribución de temperaturas interiores durante gran parte del año, con lo que el empleo de sistemas activos de climatización se hacen necesarios tan solo en casos puntuales sin hipotecar el confort interior.

 

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