zona atex

Una atmósfera explosiva (ATEX) es una mezcla de aire, en condiciones atmosféricas, con sustancias inflamables en forma de gases, vapores, nieblas o polvos, en los que después de una ignición, la combustión se propaga hacia la mezcla no quemada. Este término no se aplica cuando el riesgo de explosión proviene de sustancias inestables, como explosivos o sustancias pirotécnicas, y quedan excluidas también las mezclas de aire que están fuera de lo que se considera cómo condiciones atmosféricas normales, como pueden ser los procesos en condiciones hiperbáricas.

 

Normativa en relación con las atmósferas explosivas

Las primeras directivas sobre atmósferas potencialmente explosivas se remontan a 1976 para todo el sector industrial y a 1982 para el sector minero. En ambas se considera prioritario el riesgo derivado de la presencia de sustancias inflamables en forma de vapor o de gas. Desde la Unión Europea se han desarrollado varias normativas en esta materia:

  • 94/9/CE relativa a la aproximación de las legislaciones de los estados miembros sobre aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas (ATEX 100)
  • 1999/92/CE relativa a las disposiciones mínimas para la mejora de la protección de la salud y de la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de las atmósferas explosivas (ATEX 137).

 

Límites de explosividad

El Límite Inferior de Explosividad (LIE) es el que indica la concentración mínima de vapor de aire por debajo de la cual el fuego no se propaga. Por su parte el Límite Superior de Explosividad (LSE), es la máxima concentración de vapor-aire por encima de la cual el fuego no se propaga. La mezcla será pobre para arder si la concentración se encuentra por debajo del LIE, mientras que si se encuentra por encima del LSE será rica para que se inicie la ignición. La presión y la temperatura del líquido inflamable influyen fuertemente en los límites de explosividad. Al aumentar la presión opuesta a la vaporación se reducirán los vapores que flotan sobre un líquido, mientras que aumentarán cuando esta presión desciende.

 

Ventilación de una zona ATEX

Una explosión puede producirse cuando se alcanza la temperatura de inflamabilidad. Que una pequeña cantidad de la mezcla alcance esta temperatura sería suficiente para que se   la ignición o la explosión, ya que la llama se propaga por toda la mezcla a una velocidad muy alta. La ventilación cumple una misión muy relevante en zonas donde las atmósferas podrían ser explosivas, ya que permite mantenerla por debajo del Límite Inferior de Explosión al diluir los aportes de gas o vapor que puedan producirse.  Una vez que se conoce el caudal de aire que hay que aportar, se deben localizar  las bocas de extracción de aire lo más próximas posible de los focos de contaminación. También se debe procurar que el flujo de aire creado pase por las zonas nocivas para arrastrar los gases perjudiciales sin que circulen por las zonas donde se encuentre el personal. Por último, se debe que asegurar que el aire que se ha expulsado no entre de nuevo por lo que las bocas de salida del aire hay que situarlas alejadas de las bocas de admisión.

 

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