Sistemas de ventilación

¿Por qué es necesario ventilar?

La ventilación es un proceso con el que se consigue evitar que la humedad y las sustancias nocivas, permanezcan en el interior de las viviendas provocando disconfort y efectos perniciosos para la salud. La personas solemos exhalar alrededor de 19 litros de CO2 por hora de respiración. El aire acumula también malos olores de la cocina, el humo, formaldehidos y otras sustancias contaminantes que pueden causar alergias. El Código Técnico de la Edificación en su documento HS-3. “Calidad del Aire Interior” exige como obligatorio la inclusión de sistemas de ventilación híbrida o mecánica con los que ventilar todos los recintos de forma adecuada.

 

Sistemas de ventilación natural y mecánica

Los sistemas de ventilación natural utilizan la presión del viento sobre los cerramientos exteriores y los movimientos del aire que se producen con las variaciones en la temperatura. Este sistema se ha utilizado en viviendas con cierta antigüedad, donde el aporte de aire se recibe a través del deficiente sellado de puertas y ventanas. Actualmente es un sistema que está en desuso debido al elevado consumo energético que produce. En los sistemas de ventilación mecánica la admisión de aire puede ser natural o mecánica, mientras que la extracción siempre es mecánica.

Tanto si se utiliza un sistema de ventilación natural o mecánica, la eficacia de cualquier sistema de ventilación depende de varios factores como son:

  • Clima interior: las condiciones ambientales como la presión o la temperatura influyen en la percepción que tienen las personas y por tanto pueden alterar su sensación de confort.
  • Nivel de ahorro energético: las características técnicas del sistema de ventilación van a condicionar la eficiencia del sistema y por tanto su consumo energético.
  • Nivel de regulación: es uno de los factores que más condiciona el consumo energético de un edificio donde se instala un sistema de ventilación.

A su vez el clima interior depende de varios factores como son la calidad del aire interior, el confort térmico o el nivel sonoro.

Existen varios elementos que influyen de forma muy directa en la calidad del aire como son la presencia de CO2 o de óxido de nitrógeno. A su vez las partículas en suspensión como el polvo, el amianto o los microorganismos pueden traer consigo efectos nocivos para la salud. Todos estos productos están siempre presentes en el interior de una vivienda ya que provienen de los materiales de construcción y de los propios usuarios.

El confort térmico incluye todos los parámetros que afectan a la sensación térmica de una persona. Tal es el caso de las corrientes de aire que pueden ser favorables en verano y por el contrario disminuir la sensación de calor en invierno.

El ruido es una de las principales quejas de los usuarios de un sistema de ventilación. Puede provenir del interior de la vivienda a través de las propias instalaciones o bien introducirse desde la calle por las rejillas de ventilación.

 

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