ventilación en piscinas cubiertas

Las piscinas cubiertas, dado que son espacios con una tasa de humedad relativa muy elevada con contaminantes químicos (cloro), deben disponer de un buen sistema de ventilación mecánica controlada que asegure un aire interior de calidad que no ponga en riesgo ni la salud de sus ocupantes ni la del propio edificio. En el presente artículo te explicamos la importancia del sistema de ventilación en piscinas cubiertas.

 

Ventilación en piscinas cubiertas: la mejor prevención de riesgos

En este tipo de recintos, la existencia de agentes químicos puede suponer una amenaza para la calidad del aire interior. Un aire impuro y contaminado con una temperatura inadecuada y una tasa de humedad elevada afecta de manera negativa no solo a la salud de los usuarios y de los trabajadores del equipamiento, sino al estado del edificio mismo. Cabe recordar que unos niveles de humedad por encima del 70%, además de poner en riesgo los diferentes elementos constructivos, pone en peligro la instalación eléctrica del equipamiento.

 

Exigencias del recinto

Son diversos los factores que se deben tener en cuenta si lo se busca es un aire interior de calidad:

  • El recinto de la piscina debe quedar siempre en depresión.
  • La temperatura del agua no debe exceder de los 27ºC, ya que una temperatura superior originaría condensación de vapor de agua.
  • La humedad relativa no puede sobrepasar el 70%.

Todos estos factores son sencillos de controlar disponiendo de un sistema de ventilación en piscinas cubiertas que funcione por medios mecánicos y permita controlar todos los parámetros.

 

Los contaminantes en el aire de las piscinas cubiertas

Son diversos los productos químicos a los que los usuarios y trabajadores de las piscinas están expuestos: cloro, ozono, agentes químicos como resultado de los productos utilizados para tratar el agua y productos de desinfección y limpieza.

La condensación más alta de contaminantes en una piscina cubierta está en el volumen de aire que se encuentra justo encima de la lámina de agua. Este dato es especialmente significativo, al poner de manifiesto que dichos contaminantes afectan, principalmente, a los usuarios (ya que la proporción de contaminantes disminuye cuanto más nos alejamos de la lámina de agua de la piscina). Sin duda, cuidar la calidad del aire interior de las piscinas cubiertas es vital para la salud de las personas. Por ello, es fundamental contar con una buena ventilación que erradique los peligros innecesarios.

 

Normativa UNE-100.011.91

De acuerdo con la norma UNE-100.011.91, La ventilación para una calidad aceptable del aire en la climatización de los locales, el caudal de ventilación mínimo necesario para este tipo de edificaciones debe superar los 15 l/s por persona, o los 2,5 l/s por m2 de superficie (empleando, siempre, el más alto).

De acuerdo con la NTP 341, exposición a cloro en piscinas cubiertas, el nivel de cloro, parámetro que influye directamente en la contaminación de la piscina, debe encontrarse entre 0,5 y 2,0 ppm. La ventilación mecánica minimizará el porcentaje de cloro en el aire, de modo que se evitará el molesto olor a cloro en el ambiente y se eliminarán los negativos efectos adversos que una elevada concentración de este elemento químico tiene sobre las personas.

De acuerdo con diversos estudios, se estima que el porcentaje máximo aceptable para evitar la irritación es de 0,5 ppm, es decir, 1,5 mg/m3. Cabe señalar, además, que la presencia de hipoclorito y ozono eléctrico incrementa los riesgos de contaminación del aire. En estos casos, se debe llevar un control exhaustivo de estas dos sustancias para proceder a su eliminación.

 

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