El otoño ha traído consigo las primeras precipitaciones que han podido agravar los problemas de humedad de nuestro hogar. ¿O quizá es solo una sensación? Lo cierto es que, si bien la manifestación de humedad es más evidente en invierno, en verano no desaparecen. Hoy nos preguntamos en qué estación son más peligrosas las humedades.

La humedad es la cantidad de vapor de agua en el aire o, dicho de otro modo, el total de agua de que está impregnado un cuerpo o que, vaporizada, se mezcla con el aire. Y aunque a menudo se pasa por alto, tiene un impacto directo sobre la salud humana. Aún más, se considera que mantener un rango adecuado de humedad en el interior de los hogares, una horquilla en torno al 40% y el 60%, es clave para mantener a raya la salud.

Lo que muchas personas desconocen es que tan grave es tener demasiada humedad en el hogar como muy poca, así que a pesar de que en invierno las manifestaciones de agua con vapor se hacen más evidentes, en verano, cuando los hogares ventilan constantemente, no debemos descuidarlas.

Como norma general, los niveles de humedad tienden a ser bajos durante el invierno y altos durante el verano y el aire caliente contiene más humedad que el frío. Al aire de verano lo describimos como pegajoso o húmedo, mientras que al seco lo consideramos estático. Es complicado comparar la humedad de verano con la de invierno puesto que, como decíamos, se produce en ambas estaciones y varía en función del clima alrededor del hogar en un momento concreto. No solo eso, sino que los niveles de humedad pueden fluctuar diariamente.

 

Cómo se producen las humedades en verano y en invierno

En verano las ventanas y balcones permanecen abiertos durante prácticamente todo el día para disfrutar de la luminosidad de esta estación y de su buena temperatura. Podría parecer que en esta estampa no tiene cabida la humedad en los hogares. Nada más lejos.

El aire caliente del interior de las casas en verano es capaz de absorber una mayor cantidad de humedad. Además, cuando este aire caliente se mezcla con el aire frío que puede haber en las habitaciones con mayor humedad (garajes o sótanos, por ejemplo) y se enfría, se genera un caldo de cultivo ideal para la producción de hongos, mohos y ácaros, que tan peligrosos pueden resultar para para nuestra salud.

¿Qué sucede en invierno? El aire interior tiende a secarse porque el aire frío, que transporta menos humedad que el caliente, ingresa en la casa y se calienta, lo cual disminuye su humedad relativa. Esta baja humedad se da también durante el verano, como consecuencia de los aparatos de aire acondicionado, que pueden eliminar la humedad del aire mientras están en funcionamiento.

Con todo, los altos niveles de humedad dentro de una casa durante el invierno son inusuales, por lo tanto, y generalmente son un signo de problemas importantes como fugas de agua, problemas de condensación y falta de ventilación.

 

Los efectos de la baja humedad en la salud

Sequedad de ojos, piel escamosa, inflamación del tracto respiratorio… El impacto de la humedad sobre la salud se hace patente en numerosas esferas de la salud. Sin embargo, se podría decir que afecta fundamentalmente a tres:

  1. Se relaciona la congestión nasal con la humedad. Además, por un lado, se sabe que hay virus que hallan en la humedad el hábitat perfecto, lo cual multiplica el riesgo de infecciones respiratorias. Por otro, en condiciones de baja humedad puede suceder que los virus que se desprenden del estornudo pueden flotar indefinidamente en una estancia.
  2. La baja humedad no solo produce sequedad de ojos, sino que fuerza a la persona a parpadear con mayor frecuencia para tratar de hidratarlos y ello conduce a un deterioro de la función visual.
  3. Las personas con una dermis sensible pueden sufrir las consecuencias de la humedad. Desde piel seca o escamosa hasta eccemas o grietas.

Afortunadamente, los hogares disponen de varias opciones para mejorar la calidad del aire interior y tratar de minimizar el impacto de la humedad sobre la salud. Entre ellos, el uso de un humidificador o vaporizador o remedios como colocar tazas de agua en diferentes estancias del hogar. Sin embargo, la mejor solución para eliminar realmente la humedad en el hogar es la ventilación mecánica controlada (VMC) de doble flujo, que además facilita una gestión eficiente del consumo energético a la hora de renovar el aire interior de un espacio.

Los sistemas de ventilación mecánica extraen el aire viciado de las estancias y lo renuevan con aire del exterior previamente filtrado. De este modo se impulsa un aire nuevo a una temperatura similar a la que conserva el interior del hogar, lo cual permite, como decíamos, un ahorro de energía tanto en verano como en invierno y mejora el confort general del hogar. Y que además ayudan a mejorar la humedad en verano e invierno.