polución ambiental

El extractor de aire industrial y en general la ventilación como sistema que garantiza la salubridad en el interior de las naves industrales, es útil para controlar la humedad y otras condiciones ambientales no deseables como la presencia de sustancias contaminantes. Entre éstas, un grupo muy importante es el de los formaldehidos, procedentes de los aglomerados de madera unidos con resinas y de algunos materiales aislantes. El radón también es especialmente peligroso. Se trata de un gas de origen natural que se desprende del radio que contienen algunos materiales como el granito, la piedra pómez y las rocas de fosfatos. Estos dos grupos de sustancias contaminantes se completan con el dióxido de carbono y las partículas sólidas en suspensión. Por tanto la labor de un extractor de aire industrial consiste en evacuar este tipo de sustancias cuando su presencia en el ambiente supone un riesgo para la salud de los ocupantes.

Este riesgo potencial para la salud de las personas, asociado a una sustancia presente en el aire, viene indicado por su Valor Límite. El TLV se define cómo la concentración en el aire de una sustancia a la cual se considera que todos los trabajadores pueden exponerse diariamente sin sufrir efectos adversos. El valor TLV-TWA se define cómo la concentración media ponderada en el tiempo para una jornada laboral de trabajo de 8 horas, que no producirá efectos nocivos para la salud en la mayoría de los trabajadores. Estos valores TLV publicados por la American Conference of Governmental Industrial Hygienists, son empleados habitualmente como valores de referencia para garantizar las condiciones de seguridad laboral en edificios industriales. Se revisan anualmente para incorporar nuevas sustancias nocivas y nuevos conocimientos sobre las ya existentes.

 

Extractor de aire industrial y sus diferentes sistemas

Los sistemas de extracción de aire se clasifican en dos grupos genéricos:

  1. Sistemas de Extracción General: pueden emplearse para el control del ambiente térmico o para la eliminación de las sustancias contaminantes generadas en una área determinada, mediante el barrido de un espacio con grandes cantidades de aire. Cuando se emplea un sistema de dilución, es decir se emplea este sistema para el control de contaminantes, éstos deben mezclarse con una cantidad de aire suficiente para que la concentración se reduzca hasta niveles seguros.
  2. Sistemas de Extracción Localizada: buscan capturar el contaminante muy cerca de su origen. Suele ser el método más empleado porque es el más eficaz y al emplear caudales más pequeños permite reducir el consumo energético de la instalación. Se compone de hasta cuatro tipos de elementos básicos: los elementos de captación, el sistema de conductos, el depurador y el ventilador. El objetivo del elemento de captación es captar el contaminante atrapándolo en una corriente de aire dirigida hacia la campana de extracción. En el depurador el contaminante es separado del aire. El ventilador ha de vencer todas las pérdidas de carga debidas al rozamiento en la entrada a la campana y en las uniones entre los conductos, así como al mismo tiempo producir el caudal previsto de aire para garantizar una correcta ventilación. A la salida del ventilador existe habitualmente un conducto dispuesto de tal forma que el aire descargado por él no puede volverse a introducir en el local por el sistema de impulsión de aire, o por el sistema de aire acondicionado o de calefacción.

 

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