sistema de ventilación forzada

El sistema de ventilación forzada en las granjas de explotación ganadera

La ganadería moderna, desde hace ya varias décadas, se ha orientado hacia una intensificación de la producción creando unidades de explotación cada vez más grandes. Este hecho ha puesto de manifiesto la importancia de poder controlar el clima interno de estos locales, debido a la influencia que tiene sobre el crecimiento y la salud de los animales. Los principales parámetros que deben controlarse para obtener un ambiente adecuado en una explotación ganadera son:

  1. La temperatura
  2. La humedad
  3. La calidad del aire
  4. La velocidad
  5. La iluminación

 

En los recintos donde se alojan animales se produce la emisión de un conjunto de gases como son el anhídrido carbónico, el amoniaco y el ácido sulfúrico. El contenido máximo de estos gases en el aire debe ser:

  1. Anhídrido carbónico ≤ 3.5 ‰
  2. Amoniaco ≤ 0.1 ‰
  3. Ácido sulfúrico ≤ ≤ 0.02 ‰

 

Es imprescindible para mantener unas condiciones ambientales óptimas extraer estos gases, junto con el exceso de humedad para que no se sobrepasen los valores señalados y afecten negativamente a la salud de los animales y a la conservación de las instalaciones y del edificio. Para ello es necesario sustituir el aire contaminado por aire nuevo y limpio procedente del exterior. Esta aportación de aire nuevo, también servirá en verano para mitigar el exceso de calor que puede ser perjudicial para las distintas especies de la instalación.

La velocidad del aire es una consecuencia del caudal necesario para ventilar el interior de la nave. También está relacionada con la temperatura. Así, en invierno no debe sobrepasar los 0.5 m/sg. La velocidad del aire es diferente en invierno que en verano y también esta condicionada por el tipo de especie animal: avícola, cunícula, porcino, bovino y ovino. En general se pueden establecer unos valores mínimos de entre 0.10-0.15 m/sg hasta unos máximos de  0.25 m/sg para especies cunículas.

 

La ventilación mecánica y la ventilación túnel

Debido a que con la ventilación natural no se puede determinar con exactitud el caudal de aire extraído, y por tanto no es posible regular el ambiente interior, se descarta su utilización en favor de los sistemas de ventilación mecánica. Según la forma en que se introduce el caudal de aire ésta puede ser: ventilación por depresión o ventilación por sobrepresión. En ambos casos el diseño debe basarse en los siguientes principios:

  • El aire limpio debe introducirse por la parte alta de la nave, con el objeto de que antes de llegar a los animales tenga un cierto calentamiento.
  • La extracción del aire contaminado debe efectuarse por la parte baja del edificio para compensar la sobrepresión creada en la parte superior.

Cuando la instalación contiene especies avícolas es especialmente recomendable el uso de este tipo de ventilación, sobretodo en climas cálidos para evitar el estrés térmico durante las fases tempranas en el crecimiento de las aves. Esta ventilación disminuye su sensación térmica aumentando la velocidad del aire a lo largo de la nave. En estas situaciones la velocidad del aire estará en torno a 2.5 m/sg. La ventilación túnel debe interrumpirse por la noche, cuando la temperatura exterior disminuye y aumenta la humedad relativa dentro del recinto.

 

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