Contaminación atmosférica

España es un país de mucho sol y de viento. En el que es fácil encontrar cielos azules y hermosos en casi todos los lugares. Y sin embargo, no se escapa de la contaminación atmosférica. Por supuesto, a unos niveles muy alejados de lo que ocurre en países en vías de desarrollo, pero algunas de las grandes ciudades españolas -como ocurre en Madrid- pueden sufrir importantes problemas de polución.

Los números pueden parecer difíciles de calcular, pero en la última década se estima que alrededor de 93.000 personas murieron debido a la contaminación atmosférica, según datos recogidos en todas las provincias por la Escuela Nacional de Sanidad en Madrid. Según Cristina Linares, bióloga encargada en el centro, uno de los principales problemas es el tráfico.

Según los datos arrojados en el estudio realizado por la escuela, todas las grandes ciudades españolas incumplieron en algún momento las normativas europeas relativas a la contaminación atmosférica. Y explican que el dióxido de nitrógeno, por ejemplo, es culpable de 6.085 muertes cada año en nuestro país, si bien podrían evitarse. Igualmente, Linares afirma que uno de los principales problemas es la estandarización del diésel como combustible en España.

Otros de los venenos en la atmósfera es el ozono troposférico, responsable de medio millar de muertes. Este tipo de ozono se genera a nivel del suelo en relación con las emisiones de vehículos y de fábricas. ¿Que problemas tiene este contaminante atmosférico? Sobre todo, problemas respiratorios como el asma y otras enfermedades pulmonares. Y según los mismos informes hasta casi dos millares de muertes fueron provocadas en estos años por los gases de los tubos de escape.

En todo caso, lo que realmente preocupa es que cada año asciende la contaminación atmosférica. Según la Organización Mundial de la Salud, la recuperación económica ha repercutido en el empeoramiento del aire, lo que lleva a un problema de salud pública. La polución provoca muertes prematuras, ingresos en hospitales y bajas en los trabajos. ¿Qué cifras se manejan? Por ejemplo, en 2017 se usaron hasta 27,9 millones de toneladas de carburantes, un 2,4% más que en el año anterior, según datos del Ministerio de Energía. La mayoría de este consumo de carburantes fue para el mercado de los coches diésel.

Protegernos contra la polución atmosférica es crucial, ya que según el Departamento de Epidemiología de la Escuela Nacional de Sanidad “el 3% de la mortalidad anual en España es atribuible a la contaminación atmosférica“. Lo que equivale a unas ocho veces la que se produce por accidentes de tráfico. Además, la mortalidad es solo la cara más visible de este problema, porque lo que más prevalece son los problemas respiratorios en muchísimas personas y las complicaciones pulmonares.

Algunos de los aspectos que provocan aumentos en la contaminación atmosférica suelen estar relacionados con la actividad económica. Por ejemplo, el turismo genera más polución al existir más vuelos, por el queroseno emitido.

Otro problema importante es que España utilizó en los años anteriores más carbón para la generación de electricidad, hasta un 21% de aumento en 2017. Igualmente, se ha de entender que aquel año -el último con registros ahora mismo- fue muy caluroso y seco, por lo que no fue apto para las energías renovables.

 

¿Cómo paliar la contaminación atmosférica?

 

contaminación exterior

Reducir la contaminación atmosférica es algo que está ante todo en manos del sector civil y de la administración pública, pero todos tenemos mucho que decir en ello. Las consecuencias negativas son lo suficientemente nocivas como para tomar medidas de choque. Si bien la mayoría de muertes asociadas a la polución se producen en personas de edad avanzada, los niños pueden desarrollar asma y otras complicaciones que condicionarán sus vidas por culpa de ello.

Madrid, en 2016, fue la primera ciudad española en restringir el tráfico, pero los expertos avisan que eso no es suficiente. Han de modificarse las estructuras sociales. Por ejemplo, es más importante reforzar el transporte público y multiplicar los aparcamientos localizados a las afueras para fomentar que el uso del coche para aquellos que viven lejos se haga hasta una zona de metro.

A nivel personal, hemos de tener en cuenta que el uso del transporte privado es muy contaminante y que merece la pena apostar por otras alternativas. Compartir coche o el uso de la bicicleta son dos opciones importantes, pero no las únicas. Igualmente, hemos de tener en cuenta que un consumo razonable de la energía es importante, tanto en casa como en el trabajo.

Al fin y al cabo, los edificios son los mayores contaminantes en las ciudades. Más incluso que el tráfico, por lo que reducir el consumo energético en el hogar ha de ser una máxima a tener en cuenta en nuestro país. Por ello, se pone en marcha a partir de 2020 la legislación relativa a la Edificación de Consumo Casi Nulo, que propone viviendas mucho más herméticas, con sistemas de ventilación mecánicos que evitan el uso de los sistemas tradicionales de climatización, los grandes contaminantes en interiores.