como evitar la condensacion

La condensación de vapor de agua en el interior de los recintos se produce cuando la tasa de humedad relativa excede del 70%. Además de representar un problema para nuestro confort térmico, representa un riesgo para la salud de las personas, pues es en la acumulación de agua donde los microorganismos bacteriológicos encuentran el medio idóneo para proliferar y propagarse. Además, también fomenta la aparición de diversos componentes químicos en el aire (segregación de formaldehído de los elementos construidos en madera conglomerada) y el deterioro general del edificio. ¿Sabes cómo evitar la condensación para impedir que un exceso de humedad afecte tu salud y el estado de tu vivienda?

 

Evitar la condensación: una cuestión de normativa

Evitar la condensación de vapor de agua es una cuestión de salud y de normativa. El Código Técnico de la Edificación, en su Sección HS 1 Protección frente a la humedad, establece que “se limitará el riesgo previsible de presencia inadecuada de agua o humedad en el interior de los edificios y en sus cerramientos como consecuencia del agua procedente de precipitaciones atmosféricas, de escorrentías, del terreno o de condensaciones, disponiendo medios que impidan su penetración o, en su caso permitan su evacuación sin producción de daños”.

 

La ventilación como mejor medida de prevención

La humedad por condensación de vapor de agua se origina cuando el vapor de agua del ambiente, generado por una elevada humedad relativa, al entrar en contacto con elementos que están a una temperatura inferior, pasa de estado gaseoso a estado líquido. Para disminuir la humedad en el ambiente, y en consecuencia, evitar la condensación de vapor de agua, es importante garantizar una correcta ventilación de los espacios, insuflando un aire más seco que expulse esta humedad hacia el exterior.

Dado que las condiciones exteriores no son siempre propicias (pues hay días en los que existe inversión térmica o en los que el aire exterior contiene un exceso de humedad), la mejor manera de garantizar la renovación del aire de los espacios interiores es mediante un sistema de ventilación mecánica controlada de doble flujo. Gracias a las sondas que estos incorporan, nos aseguramos que el aire insuflado posee una higrometría adecuada que no pone en riesgo el confort y el bienestar de los ocupantes.

 

Cómo evitar la condensación: otros factores a tener en cuenta

Además de garantizar la correcta renovación del aire del interior de nuestro hogar, hay otros factores a tener en cuenta para prevenir los problemas derivados de un exceso de humedad:

• Aumentar el aislamiento térmico de nuestra vivienda e instalar carpinterías exteriores con altas prestaciones técnicas (con vidrios dobles, rotura de puente térmico, vidrios bajo emisivos).

• Accionar la campana extractora al cocinar, para expulsar el aire contaminado y los vapores de la cocción. De acuerdo con la Sección HS 3 Calidad del aire interior del CTE (en su última versión del 23 de junio de 2017), las cocinas deben tener un sistema adicional específico, independiente del sistema general de ventilación, de manera que se garantice un caudal mínimo de extracción de 50 l/s.

• Utilizar los extractores del baño siempre que se esté haciendo uso del espacio, sobre todo, durante la ducha y el baño. Cabe recordar que los baños son los recintos de la vivienda en los que se genera más humedad, ya que durante la ducha (o el baño) gran parte del agua empleada se evapora y pasa al aire. Un extractor de baño garantizará la extracción de gran parte de este vapor de agua.

• No abusar de los sistemas de calefacción durante las estaciones frías, ya que favorecen la recirculación del aire. Además, dado que la condensación se produce cuando existe una diferencia de temperatura entre las dos caras de un mismo elemento, si aumentamos por encima de lo necesario la temperatura del interior se originará condensación (si no se controlan los puentes térmicos de la envolvente del edificio).

 

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